Antes del Fin del Mundo

 

Por allá por 2018, antes del fin del mundo (como lo conocíamos) los seres humanos convivíamos naturalmente con nuestros trastornos mentales. Tal vez alguna vez sentíamos desesperación, tristeza, falta o aumento desmedido de apetito o simplemente perdida de ganas de vivir; pero …. Llegaba el día a día, un carrete, tomarse una cosita, salir a cenar, echarse una culiadita, reunirse con amigos, reír, hablar. Al parecer esa era la terapia que usábamos, y hasta cierto punto funcionaba.

Cada cierto tiempo se escuchaba de alguien, “el amigo de un amigo”, que había colapsado, y eso nos parecía extraño, extremo, débil y poco probable.

Al final caminábamos, todos juntos, todos los días, cargando nuestros trastornos y traumas no tratados, tratando de encontrar la forma de ser felices y eso nos parecía normal.

Un día llegó un estallido, y nos invadió el temor, la incertidumbre, experimentamos la limitación de las libertades algunos por primera vez y otros trayendo al presente oscuros recuerdos de un pasado enterrado que no quería ser recordado. Nos aislamos, nos contuvimos y tuvimos miedo.

Pero llegó el verano y parecía que la vida volvía a ser lo que solía ser. Nos bronceamos, vimos el mar y sentimos que podríamos seguir este ciclo eterno de caminar juntos cargando nuestros trastornos y traumas no tratados, tratando de encontrar la forma de ser felices.

Y llego la pandemia, ningún ser humano vivo había experimentado un evento tan dramático, para saber como actuar o que sentir.

Nos encerramos, nos aislamos, nos hacinamos en nuestras propias casas, dejamos de respirar, empezamos a tener miedo a la muerte, a la nuestra y a la de nuestros seres queridos. Los medios de comunicación nos bombardeaban con números, con imágenes, con sentimientos de desolación. Muchos enterraron a sus seres queridos en esas condiciones, muchos estuvieron enfermos en soledad.

Y bajo ese oscuro escenario, nuestros trastornos y nosotros dejamos de coexistir, ellos querían tomar el control de nuestros cerebros, de nuestras vidas. Y de hecho, lo tomaron.

Dejamos de dormir, bebimos mas alcohol que nunca antes, lloramos sin razón, tuvimos pesadillas, no queríamos pensar en el futuro, teníamos miedo al dolor, a la muerte.

La ansiedad, la depresión, la obsesión, la anorexia, la bulimia y otros muchos trastornos se apoderaban de nuestras vidas. Estábamos encerrados en nuestras casas con ellos, no había escapatoria, no había salida.

Ahora ellos tenían el poder.

 

Comentarios